martes, 10 de diciembre de 2013

problemas....

La homosexualidad ha existido siempre en todas las sociedades; no obstante, tiene muchas connotaciones desfavorables. En la actualidad, un número considerable de adolescentes, cercano al 3% , se identifica a si mismo como homosexual, lesbiana o bisexual. El asumir la orientación sexual o las disconformidad con la misma guarda relación con síntomas depresivos y consumo de sustancias debido al rechazo por parte de padres y compañeros, la violencia y el aislamiento social. Depresión y consumo de sustancias son factores de riesgo para intentos suicidas durante la adolescencia. En adolescentes que intentan suicidarse se debe investigar síntomas depresivos asociados con consumo de sustancias y disconformidad con la orientación sexual.

Todos los adolescentes que han realizado intento de suicidio por disconformidad con la orientación necesitan un tratamiento psiquiatrico orientado a la aceptación de sí mismo, mejorar las habilidades para enfrentar las diferentes situaciones estresoras y fortalecer la autoestima

En forma consistente, se ha observado la relación existente entre síntomas o trastornos depresivos y riesgo suicida11,20. De la misma manera, los estudios señalan que la mayoría de los adolescentes que consuman el suicidio tienen historia de un trastorno del estado de ánimo solo o en combinación con trastorno de consucta o abuso de sustancias19,21. Se ha precisado que los jóvenes que han realizado más de un intento de suicidio reúnen criterios para un trastorno depresivo, la mayoría de las veces; mientras que los que realizan un intento por primera vez, reúnen criterios para un trastorno de adaptación16.

Los estudios informan que adolescentes homosexuales, lesbianas o bisexuales manifiestan cinco veces más ideas suicidas, y seis veces más haber realizado un intento de suicidio que la población de adolescentes que se califica como heterosexual4,5,8.

ORIENTACIÓN SEXUAL Y DEPRESIÓN

En una sociedad heterosexual, el adolescente que asume la identidad homosexual o bisexual se enfreta a algunos estresores difíciles de afrontar7. En la etiología de los trastornos depresivos está implicada una lista de factores. No obstante, algunos estudios concluyen que los factores de índole ambiental están asociados en forma considerable con la depresión que se observa en adolescentes homosexuales o lesbianas22,23". Las eventuales consecuencias sociales de la orientación homosexual entre los adolescentes incluyen rechazo por personas de la misma edad, desaprobación familiar, persecución escolar y aislamiento social15.

Los muchachos que sienten disconformidad con la orientación sexual o que están en el proceso de aceptación de la misma muestran una mayor posibilidad de reunir criterios para un episodio depresivo7. Estos adolescentes, como se ha dicho, deben manejar estresores como el aislamiento, el estigma y diversos tipos de violencia8,9,24.

Se ha encontrado que los adolescentes y adultos muy jóvenes homosexuales, lesbianas o bisexuales tienen un riesgo cuatro veces más alto de presentar un episodio depresivo mayor y un riesgo dos veces mayor de abusar o depender de sustancias22. La depresión de estos jóvenes deteriora el funcionamiento social, genera problemas en el funcionamiento académico, invita al consumo de sustancias y motiva la fuga del hogar; todas estas circunstancias están igualmente relacionadas con intentos de suicidio, independientemente de la orientación sexual3,8,25.

En la adolescencia, los síntomas cognoscitivos de la depresión parecen ser de mayor importancia como predictores de intento de suicidio26,27. La desesperanza, a la vez, guarda relación con una pobre autoestima, la cual está estrechamente asociada con depresión y tendencias suicidas28. Cuando comparamos adolescentes homosexuales y heterosexuales, obsevamos que el primer grupo informa un mayor número de síntomas depresivos, particularmente desesperanza29.

mama soy gay?

La respuesta parece clara pero, en realidad, se trata de una de esas cosas que, por evidentes, se prestan a confusión. Quizá una buena forma de comenzar a responder a esta pregunta sería reformulándola y, en lugar de “cómo”, preguntarse: “¿cuándo sabes que eres gay?”. Porque uno sabe que es homosexual cuando se enamora: el día que te enamoras de otro hombre.
                El concepto de homosexualidad ha sido definido de muchas maneras a lo largo de la historia (algunas de estas formas realmente despectivas, la verdad) pero hoy, finalmente y tras haber recabado las contestaciones de miles de homosexuales, tenemos un consenso acerca de lo que significa serlo. Así, definimos la homosexualidad como “la tendencia interna y estable a desear afectiva y sexualmente a personas de igual sexo, con independencia de su manifestación en prácticas sexuales” (Baile Ayensa, J. I. (2008). Estudiando la homosexualidad: teoría e investigación. Pirámide. Madrid).
                Es homosexual la persona que se enamora de personas de su mismo sexo, con independencia de que tenga (o no) relaciones sexuales con ellas. Lo que te hace ser homosexual no es con quién te acuestas, sino con al lado de quién quisieras amanecer cada mañana. Ser gay tiene que ver con tu corazón. Naturalmente, si eres gay, la primera pista de que –llegado el día- te enamorarás de un hombre, es que encuentres atractivos a los hombres y que sientas deseos sexuales por alguno de ellos. Pero, insisto, no es tu conducta sexual sino tus sentimientos los que te hacen gay. El amor es un fenómeno complejo e incluye multitud de elementos. Sterberg lo define como la intersección de la pasión (el deseo y el interés por el otro), la intimidad (el compartir partes muy personales de uno mismo) y el compromiso (un proyecto de vida que se siente compartido). A veces pensamos que el amor es el deseo o el cariño pero no es ninguna de esas cosas por separado sino todas ellas juntas y más. Cuando sientes algo así por alguien, te has enamorado.
                Ser homosexual, la orientación sexual (o, mejor dicho, sexoafectiva) es algo innato. Si eres gay, naciste gay y morirás gay. No se puede dejar de ser homosexual de la misma manera que no se puede dejar de ser heterosexual. Si un hombre siempre se ha enamorado de mujeres, por más que –en alguna ocasión- pueda tener una práctica sexual con otro hombre (como, por ejemplo, ocurre en las cárceles), nunca se enamorará de un hombre. Nunca dejará de ser heterosexual si lo es. Y tú nunca dejarás de ser homosexual si lo eres. Nadie elige un “estilo de vida gay” ni nada por el estilo. Ser homosexual no es una elección ni una opción.
                El problema está únicamente en que, en determinados contextos, no es fácil vivir la propia homosexualidad debido a la homofobia y el rechazo que los homosexuales sufren en contextos integristas o incultos y, por esta razón, a muchos de nosotros, nos resulta complicado asumir que somos gais. Al fin y al cabo, tienes que asumir que posees una característica que te pondrá en riesgo de ser discriminado y esto nunca es fácil de asumir para nadie. Al principio, tras el rechazo inicial de la idea de ser gay (“no, no soy homosexual, es que estoy confuso, es sólo una fase”) viene otra etapa en a que evaluamos las pérdidas que sufriremos: a veces se pierde la sensación de “normalidad”, puede que el afecto de algunas personas, etc. Lamentablemente, especialmente en pueblos y ciudades pequeñas, muchos gais que no son capaces de superar esta etapa, se apuntan a esa mentira de la doble vida que no hará feliz a nadie. No es fácil, insisto, asumir que uno posee una característica que podría ser rechazable pero es bastante peor vivir escondido y atado a una mujer a la que no podrás –nunca- hacer verdaderamente feliz.
Afortunadamente, para mucho de nosotros, tras ese miedo inicial, viene un momento de honestidad en el que uno se plantea que, si se atreviese a vivir su homosexualidad abiertamente, podría ganar muchas cosas. Podría ganar tranquilidad al no tener que engañar a nadie. Podría ganar el afecto sincero de los amigos y familiares que le querrían sin dobleces ni condiciones. Podría ganar la posibilidad de encontrar el verdadero amor. Y podría, sobre todo, ganar el respeto por parte de sí mismo… que es lo más importante de todo.
Muchos, en este momento, empiezan a conocer a otros gais, a conocer “el mundo gay” y a relacionarse allí. En este momento, el peligro está en creerse que existe un mundo gay. El ambiente no es más que un circuito de ocio. Pensar que eso es el mundo gay es tan absurdo como pensar que el mundo de la noche es el “mundo hetero”. Hay mucho más en la vida de un gay que discotecas, chats o bares de ambiente pero, en un inicio, es el sitio más directo en el que uno puede encontrar a otros hombres gais con los que relacionarse. Mientras tengas claro que hay mucho más en la homosexualidad que chats o bares, no correrás el peligro de elaborarte una idea distorsionada de lo que significa ser gay. Pronto nos relacionaremos como el resto de seres humanos porque viviremos nuestra homosexualidad abierta y libremente pero, mientras tanto, debemos entender que nuestros espacios de socialización suelen estar ligados al ocio nocturno y no darle más importancia.
De aquí en adelante vivirás todo ese proceso que llamamos “salida del armario” que, en ningún caso, se trata de una confesión (¡ni que ser gay fuese un pecado o un crimen!). Salir del armario es algo que hacemos los gais para acomodar nuestros espacios personales a nuestra realidad de hombres homosexuales. Hasta que sales del armario, te comportas conforme lo que los demás imaginan de ti. Cuando sales del armario, los demás ajustan sus expectativas a lo que tú eres realmente. Cuando sales del armario, dejas de abstenerte de hacer las cosas que te gustaría hacer. Mientras estés encerrado en él, seguirás haciendo lo que tus miedos te obligan a hacer.
En el fondo, vivir tu homosexualidad de manea asertiva no es más que vivir respetando tus sentimientos y haciendo que los demás los respeten también. Quizá no sea demasiado fácil en algunos sitios aunque, también es cierto, no es tan complicado realmente. Sabrás que eres gay el día que te tiemblen las piernas al ver a ese chico que te miró tan fijamente. Si sale bien, o no, con él, casi que no importa. Lo importante es que sus ojos te han enviado una carta desde tu propio corazón para decirte: “eres gay”. Y eso es maravilloso. Porque significa que amas.

sexualidad

Travestí Es aquella que modifica su expresión de género (vestido, uso de accesorios, etc) por ratos, pero que vive el resto de su vida con su sexo y género, no busca cambiar de género ni de sexo puede ser hombre o mujer así como heterosexual, bisexual u homosexual.
Transgenérica Es aquella que modifica permanentemente su expresión de género (Hombre a Mujer o Mujer a Hombre), vive y se relaciona con la sociedad desde su genero adoptado con nombre identidad. puede o no modificar su cuerpo con el uso de hormonas, aceites o cirugias, pueden ser homosexuales, bisexuales o heterosexuales.
Transexual Es aquella que modifica permanentemente tanto su identidad y expresion de genero (nombre, vestido, froma de relacionarse con la sociedad) como su cuerpo a través del uso de hormonas, cirugías u otros. No tiene que modificar forzosamente sus órganos genitales. Las personas transexuales pueden cambiar de Hombre a Mujer o de Mujer a Hombre. También pueden ser Homosexuales, Bisexuales o Heterosexuales.
Heterosexuales Son personas que se relacionan erótica y afectivamente principalmente con personas del otro sexo.
Homosexuales Son hombres que se relacionan erótica y afectivamente principalmente con otros hombres. Para mayor información puedes consultar: www.avedemexico.org.mx o www.anodis.com
Lesbianas Son mujeres que se relacionan erótica y afectivamente principalmente con otras mujeres. Para mayor información puedes consultar: www.laneta.apc.org/concilio/closet.htm
Bisexuales Son personas que se relacionan erótica y afectivamente con hombres y mujeres

identidad sexual

Identidad sexual
La manera como vivimos nuestro deseo sexual está vinculado con lo que somos, no es algo rígido ni permanente a lo largo de nuestra vida, es algo dinámico y cambiante, de la misma manera que nos transformamos nosotras y nosotros mismos.
Cuando hablamos de identidades sexuales consideramos que estas se conforman con tres dimensiones:
a) la identidad de género; si nosotros/as sentimos que somos hombres o mujeres;
b) la orientación sexual; si nos sentimos atraídos sexualmente hacia los hombres, las mujeres o ambos;
c) la identidad política: si nos identificamos públicamente como heterosexuales, homosexuales, bisexuales, transexuales, etcétera. Por supuesto estas tres dimensiones nos permiten hacer una serie de combinaciones que cambian a lo largo de la historia de vida de la persona. No hay modelos fijos ni una relación de causa efecto entre las tres.
Encontramos así­ una diversidad de actuaciones del ser mujer, del ser hombre, del relacionarse amorosamente del ser homosexual, del ser heterosexual, del ser bisexual, del ser transexual, y como consecuencia; una diversidad infinita de la combinación de la interpretación de vivir las tres dimensiones. De la misma manera, tenemos entonces que las distintas personas nombran de diferente manera sus propias identidades.
Para mayor información puedes consultar: www.saldelcloset.com

que es la diversidad sexual?

La Diversidad Sexual.
Todas las personas de todas las edades, de todas las culturas, de todo el mundo, somos idénticas porque tenemos la misma dignidad humana y gozamos de los mismos derechos humanos.
Al mismo tiempo, todos los hombres y todas las mujeres, de todas las edades, de todas las culturas, de todo el mundo, tenemos una identidad propia, personal e irrepetible, que nos hace ser diferentes, diversos y nos lleva a tener deseos e intereses distintos.
La diversidad sexual nos habla de la diversidad que encontramos en todas las personas relacionadas con el deseo de relacionarse erótica y sexualmente.
La diversidad y el respeto son valores que en los últimos años han sido reconocidos como resultado de la necesidad de una mejor comprensión de las relaciones entre las personas y los grupos.
Para mayor información puedes consultar: www.letraese.org.mx o www.elarmarioabierto.com
Discriminación y derechos
CENSIDA